A partir de ese momento la razón comenzó a ser el elemento primordial utilizado por todos los hombres que comenzaron a preguntarse sobre el origen del universo, y el más eficiente. Así, mucho tiempo después, se ha podido llegar a una teoría cierta, pero pasando antes por otras que se han ido desarrollando a la par de la evolución de la humanidad.
La teoría heliocéntrica de Aristarco de Samos alcanzó relativo éxito durante el siglo III a.C. Este hombre griego fue unos de los sabios de Alejandría y uno de los primeros en hablar de un sistema donde el sol de ubicaba en el centro y los demás planetas, giraban a su alrededor. Sus trabajos fueron comentados por Arquímedes en un libro llamado "El Arenario".
Esta explicación fue rechazada por la mayoría de los filósofos griegos que contemplaban a la Tierra como un globo inmóvil alrededor del cual giran los ligeros objetos celestes. Esta teoría, conocida como sistema geocéntrico, permaneció inalterada unos dos mil años. Sus bases eran:
- Los planetas, el Sol, la Luna y las estrellas se mueven en órbitas circulares perfectas.
- Las velocidades de los planetas, del Sol, de la Luna y de las estrellas son perfectamente uniformes.
- La Tierra se encuentra en el centro exacto del movimiento de los cuerpos celestes.
Bajo estos principios, Eudoxo (408 - 355 a.C) fue el primero en concebir el universo como un conjunto de veintisiete esferas concéntricas que rodean la tierra, la cual a su vez también era una esfera. Platón y uno de sus más adelantados alumnos, Aristóteles (384 - 322 a.C.), mantuvieron el sistema ideado por Eudoxo agregándole no menos de cincuenta y cinco esferas en cuyo centro se encontraba la Tierra inmóvil.
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