Búsqueda directa:
Se basa en el estudio de cualquier tipo de rastro físico (huellas, fósiles, bacterias) en los planetas que, obviamente, el ser humano puede alcanzar. De momento solo tenemos acceso al algunos de los planetas de nuestro sistema. Algunos de los descubrimientos más importantes son, por ejemplo, la existencia de agua en Marte o la expulsión de este elemento en géiseres de una luna de Saturno. Además están puestos en duda unos fósiles, de los que podrían ser de bacterias, en un meteorito proveniente de Marte.
Búsqueda indirecta:
Se basa en la mera observación mediante telescopios avanzados de cuerpos celestes, en búsqueda de los que posean características similares a la Tierra y que permita así la vida. En la actualidad la capacidad de descubrir planetas se ha incrementado bastante, aunque todavía no se tiene la tecnología necesaria para fotografiar a estos cuerpos. También hay quien cree que este método servirá en el futuro para descubrir mundos paralelos.
Escucha de señales artificiales:
Otro método también usado, consiste en el intento de percibir algún tipo de señal electromagnética (en principio artificial) mediante el uso de herramientas de larga distancia. Hasta la fecha solo se ha percibido una señal, la llamada "señal Wow!", aunque los estudios apuntan a que lo provocó algún satélite humano.
Por otro lado, la humanidad ha enviado señales al espacio exterior como satélites con información de nuestra raza o señales electromagnéticas a destinos aleatorios.
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