Los planetas gigantes gaseosos están generalmente situados en la "zona fría" de la órbita de su estrella. Su diámetro oscila entre los 50 mil y 140 mil kilómetros y su núcleo alcanza elevadas temperaturas, pero no llega a emitirlas al exterior. La baja radiación recibida de su estrella y la enorme gravedad causan que su superficie esté formada por una tenue capa de hidrógeno gaseoso.
A diferencia de los planetas rocosos, los gigantes gaseosos no tienen
una superficie bien definida. Términos como dimensión, área superficial,
volumen, temperatura superficial o densidad superficial pueden
referirse a la capa exterior vista desde fuera, por ejemplo desde la Tierra.
Actualmente se conoce la existencia de muchos gigantes gaseosos fuera del Sistema Solar, debido a que la mayoría de los planetas extrasolares conocidos son precisamente de este tipo de planeta.
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